Jaime “Nina” Gutiérrez, un yonki del running en tiempos de confinamiento

Jaime Gutiérrez “Nina” (1986) es un corredor popular vallisoletano que trabaja como técnico electro mecánico de automoción y ha colaborado como liebre (también llamados pacemaker o guía) en las dos últimas ediciones del Maratón Burgos. Entre sus aficiones, además de correr y escribir el blog www.yonkidelrunning.com, están los puzzles, los viajes de tres días, los animales y la cocina. Sus tiempos son de un popular rozando la élite, siendo su MMP en 21K 1:18:18 en Valencia 2018 (entrenamiento de maratón) y su MMP en 42K la consiguió en Berlin 2019 parando el crono en 2:39:14. Con estos registros, la visibilidad que consigue a través del blog y las redes sociales y su especialización como liebre en tiempos tan exigentes, cuenta con algunos espónsors y estaría encantado de sumar alguno más después de esta entrevista.

¿Cómo lleva un ‘yonki’ del running estar encerrado en casa?
Soy una persona muy activa. Nunca me he aburrido y con el confinamiento no iba a ser distinto. Me encanta cocinar, leer artículos deportivos, pasar horas con mi perrita samoyedo y hacer ejercicios mentales.

¿Qué rutinas de entrenamiento mantienes durante estos días?
Tuve una corazonada antes del confinamiento, y me adelanté a comprar una cinta de correr antes de que se agotaran en toda España. Llevo más de 5 semanas haciendo el mismo plan de entrenamiento sobre la cinta. Lunes 10k, martes 12k, miércoles 14k, jueves 16k, viernes 18k, sábado 20k y domingo 22k. Total 112k. Cada semana subo un poco el ritmo (la última hice los 112k en 7h24′, o sea a 3’58/km de media). Siempre entreno por la mañana, y por la tarde alterno planchas, isométricas y pilates, metiendo dos buenas sesiones de estiramientos el sábado y el domingo.

Considerando ya la situación de incertidumbre por el COVID19, ¿qué planes tienes para 2020?
Este año iba a ser pacemaker en Roma, que se truncó por el Covid. Busqué carrera sustituta eligiendo Badajoz, que igualmente se canceló. A día de hoy, mis planes son los que ya tenía a principio de año, siempre y cuando nos dejen viajar y se permitan hacer eventos. Entre ellos están: maratón de Jaén, maratón de Helsingborg (Suecia) como pacemaker de 3h, pacemaker media maratón de Burgos de 1h24, pacemaker en maratón de Venecia (2h50) y pacemaker maratón de Florencia (3h). Y lo que venga y se pueda, claro.

Cuando acabe el confinamiento, ¿qué es lo primero que te gustaría hacer?
Soy corredor de asfalto y camino, pero cuando acabe el confinamiento, y siempre después de abrazar a mi familia y amigos, me calzaré mis nuevas zapatillas trail, y me iré a la sierra segoviana, buscaré un punto muy alto, y me sentaré en una roca a otear y disfrutar en silencio de la naturaleza y libertad que no hemos tenido durante estos días. Valorar y disfrutar del “ser libre”.

Has finalizado 14 maratones y 14 medias en apenas cuatro años, ¿cuándo y por qué empezaste a correr?
Realmente son 15, ya que durante el confinamiento, corrí un maratón en cinta (2h57’11”) con fin benéfico en #yomecorono. Mi ritmo de vida era muy distinto al de ahora, otra etapa de mi vida que quise cambiar. De eso hace unos 6 años. Muy de vez en cuando salía, y corría cinco o seis kilómetros, pero el día que hice mi primera carrera oficial, cambió todo. El ambiente que se respiraba, toda la gente con un mismo fin, el trato, la organización… Crucé la meta y me propuse continuar corriendo. Fue en los 10k de Juan Carlos Higuero, en Aranda de Duero.

¿Cuál es tu mejor recuerdo corriendo?
Hay muchos. Por decir alguno, me quedo con el manteo al acabar el maratón de Vigo como pacermaker. Metí en tiempo a un buen grupo de corredores que no dudaron en subirme a hombros al acabar. La entrada en Berlín, tras un larguísimo verano entrenando, y consiguiendo mi objetivo de ser su 2h40, fue irrepetible. Y también, las carreras contra el cáncer de Valladolid en las que siempre corro con la gorra de mi abuelo.

¿Qué carrera te ha resultado la más dura?
Sin duda, el maratón de Hamburgo. Salí a tope, y en el kilómetro 35 colapsé. Me ayudaron unos foráneos y conseguí acabar. Ahí me di cuenta que lo importante es llegar; cansado, cómo no, pero llegar. Por poco no lo hago.

Tu primera experiencia como corredor guía (pacemaker) fue en el Maratón Burgos 2018 ¿cuál fue el motivo para colaborar como liebre?
Tengo un compañero que hacía esta labor, siempre me habló bien de ella, y quise probar. Ahora no lo quiero dejar. Ayudar a conseguir un objetivo tan exigente como es un sub3 en maratón, tiene una gran recompensa emocional. Después de esa primera vez en Burgos, ya lo he hecho en los maratones de Castellón, Vigo, Oporto, Pisa, (próxima y oficialmente en Helsinborg, Venecia, Florencia y Roma)

¿Tienes alguna carrera favorita marcada en rojo en el calendario todos los años?
Realmente no, pero intento asistir al trail nocturno de Renedo de Esgueva, me encanta la runnera de Portillo y estos dos últimos años he corrido la San Silvestre Vallecana, una en popular, y otra en profesional. Sin olvidarme como no, de Burgos el segundo fin de semana de octubre.

¿Crees que correr es una moda pasajera o que ya se ha consolidado como uno de los deportes más practicados a nivel popular en España?
Quien ama el running, seguirá corriendo. Pienso que para muchos es una moda pasajera como lo pienso de la bicicleta de montaña o de carretera. Quien ama el deporte, seguirá practicándolo.

¿Tienes algún atleta favorito como referente o ídolo deportivo?
Abel Antón y Martín Fiz.

Has disputado nuestra prueba en las dos últimas ediciones, ¿qué destacarías del recorrido?
Recorrido rápido, muy llano y perfecto para buscar una MMP. Precioso en la zona céntrica y muy bonito en los grandes parques.

En tu opinión, ¿qué aspectos hay que mejorar para que el Maratón Burgos se convierta en una prueba de referencia en el calendario de carreras populares?
Es cuestión de tiempo que los corredores nacionales marquen en el calendario la fecha del segundo fin de semana de octubre para visitar y recorrer las calles de la ciudad del Cid. Como en todas las carreras hay puntos a tratar, como por ejemplo, grupos musicales durante el recorrido. Una meta en la Catedral sería uno de esos momentos que perduran de por vida.