Henar Ortega, siempre corriendo con la mejor de sus sonrisas

Henar Ortega Luengo, nació en Burgos el 5 de diciembre de 1982 y recaló en Madrid para estudiar Ingeniería Informática. Una vez terminados su estudios, se quedó allí, ya que fue donde estaban sus oportunidades laborales y la verdad, porque Madrid le encanta.
Ha tenido relación con el deporte desde pequeña, ya que es una persona bastante hiperactiva. De niña practicó gimnasia rítmica. Cuando estaba en el instituto, jugó al fútbol sala durante un par de temporadas y al entrar en la Universidad fueron sus años más inactivos, hasta que posteriormente, retomó y con muchas ganas el deporte.

¿Cuándo y por qué comenzaste a correr?
Siempre había hecho deporte, pero a correr no empecé hasta los 31; empecé de forma ocasional, distancias cortas y sólo me apuntaba a carreras de vez en cuando. Hace dos años me divorcié y sentí que tenía que canalizar un montón de sensaciones. Sentí que necesitaba cansarme para no pensar y sacar la energía que tenía dentro.
Justo en ese momento conocí a los Forrest. Empecé a correr más asiduamente, me inscribía a carreras casi todos los fines de semana. Conocí a mucha gente, di el salto del asfalto a la montaña y de ahí, me vi apuntada a mi primer Ultra.
Soy una persona bastante inquieta e hiperactiva y ahora sé que el running y todo lo que ha conllevado han sido mi medicina para superar, el que sin duda fue mi peor momento personal hasta ahora…

¿Cómo es tú día a día compaginando trabajo, vida social y entrenamientos?
Complicado. Suelo levantarme a las 5:30 entre semana, para entrenar a primera hora y así descargarme un poco las tardes y poder hacer cosas o para hacer entreno doble si toca. Los fines de semana suelo madrugar también para entrenar, o por alguna carrera o escapadita a la montaña. También así de esa forma, consigo encajar planes con amigos y familia.
De todas formas, es muy difícil compaginar vida social y familiar, junto con trabajo y las obligaciones diarias. Es frustrante porque siempre te quedas, por mucho esfuerzo que hagas o las prisas que te des, con la sensación de que no llegas nunca a nada. Mi vida está planificada al milímetro para encajar mi vida personal con los entrenamientos.

Has conseguido completar bastantes trails, medias maratones y otras carreras como los 101 de Ronda. ¿Cómo te planteas cada reto?
Con mucha ilusión. La noche antes de cada carrera preparo meticulosamente lo que necesitaré al día siguiente, sigo sintiendo miedo cuando me pongo en la línea de salida, sufro y disfruto cada kilómetro y me sigo emocionando cuando llego a la meta. Rio y lloro en cada carrera. El día que deje de disfrutar y de sentir ese gusanillo en la barriga, buscaré otro deporte que me llene por dentro tanto como este.

¿Cuál es el logro deportivo del que te sientas más orgullosa?
El verano pasado, para preparar la Magovia (104km de Madrid a Segovia), hice el camino de Santiago, desde Sarria a Santiago, en 3 etapas. Fue un poco aventura, ya que no sabía muy bien cómo iba a reaccionar mi cuerpo metiendo tres etapas (50Km,30Km y 40km) en tres días consecutivos; al final, llegué sin ningún problema a Santiago, conocí a un montón de gente, disfruté con el paisaje y me sentí feliz porque nadie creía que fuera capaz.

¿Qué pasa por tu cabeza cuando disputas una carrera de fondo tan larga como los 101 de Ronda dónde estuviste más de 20 horas corriendo?
Ufff… Tantos kilómetros dan para pensar en muchas cosas, pero sobre todo piensas en por qué estás ahí. Por qué lo haces. Qué es lo que te ha llevado hasta ahí.
En Ronda, recuerdo que ya de madrugada y con más de 80km en las piernas, mientras subíamos una cuesta infinita, miré hacia atrás y vi todas las luces de los frontales, éramos una serpiente luminosa en mitad de la serranía, recuerdo el silencio que había, mi respiración y me estremecí al pensar en cómo era hace un par de años. Jamás imaginé que sería capaz de hacer algo similar. Me vi siendo una chica frágil y de repente, estas ahí, te acuerdas de todo lo que has entrenado y sacrificado para llegar ahí y te sientes orgullosa,  fuerte y feliz. Piensas y sabes que estas donde quieres estar.

¿Cuál es tu mejor recuerdo corriendo?
Creo que fue en mi primer trail. Diciembre 2018, en la Cabrera, sierra de Madrid.
Había hecho mucho frío los días previos y daban nieve. No era mucha distancia, 10km, pero como digo, era mi primer contacto con la montaña. Todo el mundo me dijo que estaba loca por estrenarme en esa, que tenía especial dificultad.
Recuerdo que hacía un frío que congelaba el alma y no estaba nada segura del lio en el que me había metido. Veía a la gente súper preparada y yo estrenando mis primeras zapas de trail, en una carrera considerada de las difíciles.
Cuando empezamos iba tan nerviosa que ni vi a mis compis de equipo y tiré sola, concentrada en mi música y el terreno. Fue una carrera complicada, con algunos tramos en los que se escalaba, más que correr. Cuando llegué a la cima, efectivamente había nieve, iba sola y me paré unos segundos a admirar la estampa. Sol, la montaña nevada y yo allí, plantada feliz de la vida y con las manos congeladas. En ese momento supe, que yo no quería más asfalto.

¿Qué carrera ha sido la más dura a la que te has enfrentado?
Sin duda alguna, los 101 de Ronda. La verdad que fue dura desde que me inscribí, ya que al poco de hacerlo, me lesioné y he estado arrastrando problemas en gemelos y psoas. Tuve que parar un par de semanas, visitas continuas al fisio y replantearme los entrenamientos para adaptarlos a la recuperación. Psicológicamente fue duro, porque quieres y no puedes prepararte y la sombra de la derrota sobrevuela tu moral.
Y luego, una vez en carrera, el calor que nos hizo la dificultó muchísimo. A las 11 de la mañana, cuando tomamos la salida, los termómetros ya marcaban 28 grados y no había ni una sola nube. Sobre la marcha tuvimos que recalcular para guardar fuerzas hasta que cayera el sol, así que los 50 primeros km los hicimos en gran parte caminando e hidratándonos muchísimo. Nos hidratamos tanto, que a Carlos, uno de mis compis en carrera, le dio un corte de digestión que luego arrastró hasta el final.
Y para más inri, este año modificaron un poco el recorrido y añadieron un par de cuestas más a las que ya había y que eran infernales.
Pese a todo, físicamente la hice bien, sólo me salieron dos ampollas y sin ningún dolor importante, asi que fue todo un logro.

¿Cuáles son tus objetivos para 2019 como corredora popular?
En mente ahora mismo, la Desértica de Almería y el Maratón de Valencia. Pero son tantas las que tengo apuntadas en la lista..

Te vemos en redes sociales luciendo camisetas de Burgos Corre, de Egoísmo Positivo o de Forrest Gump Team. ¿Cuál es tu vinculación con ellos?
Con Burgos Corre, me une la amistad desde la infancia con Patricia Landáburu, su fundadora. Ella es amiga íntima desde que íbamos al colegio y siempre está ahí, para ayudarme y darme buenos consejos. ¡Hasta para decirme que estoy loca por apuntarme a este tipo de carreras!
A Forrest Gump me unió la casualidad. Cuando estaba pasando mi peor momento personal, me saltó en Instagram el anuncio de una quedada para salir a correr y decidí ir. Desde ese día se han convertido en mi terapia. Son un grupo de gente que suman kilómetros con buen rollo. Un montón de gente variopinta, cada uno con sus objetivos. Y lo que comenzó siendo un grupo con el que compartir entrenos y carreras, se ha convertido en un sitio donde he encontrado a buenísimos amig@s con los que compartir confidencias, viajes y planes fuera del running.
A Egoísmo Positivo los conocí a través de Forrest. Fuimos a una carrera con ellos y la verdad que fue una experiencia que me aportó muchísimo y con los que he compartido posteriormente más carreras.

Esa carrera que está marcada en rojo en tu calendario cada año, ¿cuál es tu favorita?
No tengo una carrera favorita. De hecho, no me gusta repetir. Lo que si tengo es una espinita clavada con una carrera. En el Andrómeda Trail, aquí en Madrid. Quiero volver a hacerla, porque el año pasado me caí en el km 12 y me hice una brecha gigante en la rodilla. Me tuvieron que evacuar y me quedé con la espina de no poder completar sus 21k.

¿Crees que el running es una moda pasajera o que ya se ha consolidado en España?
Creo que es una moda que tuvo su despunte a raíz de la crisis de hace unos años. A fin de cuentas es un deporte barato, ¿quién no tiene unas zapatillas y un parque cerca?
Ahora creo que se nos ha ido de las manos y supongo que habrá algún momento en el que volverá a bajar su popularidad.

¿Quién es tu héroe o heroína del maratón?
Cualquier persona que termina una carrera. En cualquier distancia y en el tiempo que sea. Cualquier persona que se levanta del sofá y se motiva ya me parece digno de admiración.

Estuviste en 2018 disputando los 21K del Campofrío Maratón Burgos, ¿qué destacarías del recorrido?
Me encantó el momento de llegar a la plaza de la Catedral. Llovía a cántaros y entrar por la plaza, verla tan majestuosa, el silencio que había y sólo sentir tus zancadas hizo que me estremeciera un poquito.

¿Qué aspectos hay que mejorar para que el Maratón Burgos se convierta en una prueba de referencia del calendario nacional?
¡La climatología! Jajajajaja… menuda la que nos cayó. Siempre la recordaré hasta el momento como la carrera en la que he pasado más frío. Iba empapada hasta los huesos. Empezó a llover en el km 4 y no paró. Me dolía respirar y pensé hasta en retirarme. Menos mal que mi hermano y Javi tiraron de mi, si no me hubiera parado.

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